No vernos en el Skype



Fragmento de Picabia
Tinta y acrílico sobre lienzo
Pues si 
fatuo destino
fantasma traidor
me ha vuelto a llenar los bolsillos de peces 
otra mancha en el pantalón al comer
junto al paquete
nada es fácil, todo se complica
y parece que las naves espaciales seguirán flotando forever frente a mi ventana
poniendo música rancia demasiado alta 
sin que podamos hacer nada de nada
contra el Imperio de la Mala Suerte.

Eso siento cuando nos falla el Skype.

En estos momentos querría ser 
otra cosa
ser
como zorrillos que corren
entre los pies 
de una señora inglesa gorda que grita
y que esa señora fuera Dios.

O bien 
unos chavales embrutecidos 
con protecciones de plástico duro 
en codos, espinillas, antebrazos y hombros

Jackass de la vida y la muerte
testosterona en erupción 
que se se lanzan 
corriendo sin mirar 
por el suelo encerado de la consulta de su padre 
que es un dentista cabrón zorro psicópata que se merece todo y más
y rompen equipos carísimos y chocan a los clientes dándoles muy fuerte
con las protecciones o el propio instrumental
salpicado de sangre que nadie sabe si es propia o ajena y vaya,
dejándoles muy mal recuerdo de la tarde,
destrucción gratuita cuando menos te lo esperas.
Nadie elegiría eso .


Esas cosas pienso cuando nos falla el Skype.