que falsifica
besos para no tocar a nadie
un holograma de
magia-gata que hipnotiza
a quien se acerca demasiado
por si otra piel se le clava en la piel.
Tienes tanta
electricidad dentro que ni miras atrás
cuando te pido
que saltes conmigo de las rocas.
Entonces vienes
y volamos
yo remaba solo y
ahora remo contigo
cada vez más
ligero y limpio
hasta que
salimos al bosque
lo sobrevolamos días enteros
aferrados a mis
discos y tu navaja
comiendo raíces
y magia
dando sorbos a
las copas
de los árboles.
También
cruzamos montañas envueltas en humo
repletas de
botes de pastillas y coches ardiendo,
sex shops, balas
especiales para enemigos invisibles
y todo tipo de cosas que nos aterran
y nos dejan pesadillas dentro de la cabeza
como un líquido
terrible que el sueño
nos vertiera en
los oídos durante la noche.
Un día
cualquiera,
encontramos una
casa bien alta
y decidimos quedarnos allí,
y decidimos quedarnos allí,
abonamos con
sexo sus paredes
plantamos sueño,
domesticamos el suelo,
y cuando nos
queremos dar cuenta
hemos hecho en la vida un agujero cálido
en el que poner
el tiempo
donde nadie reza ni cruza los
dedos al mentir
ni se plantea
ningún tipo de explicación
o coartada de
risa sangrante de mierda.
Para subsistir
buscamos provisiones:
manos cortadas
de asesinos y
cazadores
congelados por
tu voz
de miel y metal
asamos todo tipo
de animales
y los vecinos por la noche alargan sus sentidos como tentáculos
intrigados por
la extraña luz sale de casa.
Pero a los
vampiros felices nada les basta
si tienen el corazón de meteoro
así que decidimos ponerlo todo en órbita
y zarpamos nuevamente
para que ni lo bueno nos atrape
esta vez inmóviles
desde una habitación de nuestro hogar
para que ni lo bueno nos atrape
esta vez inmóviles
desde una habitación de nuestro hogar
que hemos acondicionado cuidadosamente
pintándola de rojo.
pintándola de rojo.
La chimenea es
el timón
las ventanas las
velas
crujimos de
ilusión
como diciéndole
a Dios que si,
que nos quedamos
con el lote entero
y pagaremos con
terror lo que vea oportuno
a cambio de otro embrujo con el que deshacer
los nudos que nos dejó en herencia.
Cualquier otra
cosa fuera de allí
es entonces un
camión a lo lejos
y la tristeza un
lujo
demasiado
afilado para nuestro castillo hinchable,
nuestro viaje eléctrico.
El viento respira fuerte gigante que sueña
y los viajeros
de papel beben despacio la luz
y cuando la música lleva un rato se ve un flash:
y cuando la música lleva un rato se ve un flash:
un amigo sin rostro ha tomado una foto
y escapa con ella en la mano:
y escapa con ella en la mano:
los
chicos flotando
junto a la
lámpara del comedor
cuerdas en
el mar
y un candor de
pony drogado los ojos.
Al cruzar un
arroyo el ladrón se detiene
jadeando escupe
al suelo y cava un hoyo
acerca sus ojos
a la nada
y grita dentro tu nombre
y grita dentro tu nombre
que hace temblar
la tierra.
Y todos los niños
del mundo abren los ojos al mismo tiempo,
los delfines
enloquecen y la aurora boreal nos dibuja mordiendo
al fin la manzana de oro, mordiéndonos unos a otros.
al fin la manzana de oro, mordiéndonos unos a otros.
Los amantes
brillan y todo parece elevarse
y llegar por fin a
un lugar en el que el circulo se cierra
y desaparece, donde todo se explica sin palabras.
Cuando empieza a
sonar la música brasileña
que marca el
final de la película
y los títulos de crédito asoman por abajo
y los títulos de crédito asoman por abajo
una cerbatana
del gobierno cruza el aire
bruscamente y
rompe el cuadro
despertando a
los durmientes
y haciéndoles
cerrar
de nuevo
los ojos
de nuevo
los ojos
porque aquí se
acaba el viaje.
“Hay que
vigilar de cerca
ciertas visiones y a ciertas personas,
ciertas visiones y a ciertas personas,
-dice el
presidente apretando unos botones-
pueden derrumbar
en un segundo
todo cuanto
hemos construido.”
FIN