La anécdota de Ramonción

La anécdota de Ramoncín es esta: Ramoncín anda firmando cedés en la presentación de un disco suyo en un corte inglés, sábado por la tarde. Chorretes de gente haciendo cola desde hace una hora para ver un momento al ídolo y que él les firme el cedé, el libro El Diccionario Cheli o la camiseta, que les firme algo. Todos están mareados ya por las luces y la música que tienen en el corte inglés y porque es navidad y sábado por la tarde pero no se dan cuenta por lo mareados que están.
Casi todos en la fila tienen los cedés que en las manos Ramoncín asoma entre los dedos de sus propietarios como entre barrotes de carne, con la media sonrisa. Con los libros es igual y lo de las camisetas aún peor: la efigie del héroe deformada, cayendo arrugada de esa forma sin forma. La lástima es total. Lo peor es que Ramoncín se da cuenta de todo y no le gusta verse así. Sentado en la silla de firmas mira la fila que se extiende ante el y se dice a si mismo: "la fila casi da la vuelta junto a las gafas de sol. En cuanto pueda me compro otras."

Todo transcurre con la normalidad de un evento así, todo bien. De repente uno de la fila, un chaval normal, le acerca su cedé y Ramoncín, que cuando firma cedés no mira a nadie para que no le hablen coge el cedé, lo mira y entonces si levanta la cabeza y mira al chaval y le parece normal y luego baja la cabeza y mira el cedé que tiene entre las manos y lo que ve provoca a Ramoncín un pequeño cortocircuito de la percepción y el mundo ya no le parece tan normal. Abre un poco los ojos y trata de centrar la mirada y poco a poco va entendiendo lo que no encaja: el cedé tiene la portada fotocopiada en b/n y coloreada encima como con ceras Manley, así que es falsa. Además los colores no concuerdan: su cara es marrón y verde. El chaval tiene una pinta totalmente normal, totalmente Zara Chaval y se mueve muy despacio transmitiendo gran calma y coge el cedé  aún cerrado de las manos del ídolo y lo abre delante de sus ojos como si le estuviera haciendo una foto con el. Ramoncín lee estas palabras escritas con permanente:

RAMONCÍN

el pollo


Parece que nada se mueve. La señora de atrás del chaval del cd aún no se ha dado cuenta de nada de lo que ocurre ahí. En megafonía, Bisbal lo da todo.
En realidad sólo existen Ramoncín y el chaval. Ninguno de los dos mueve un dedo. El cedé abierto ante la cara del cantante, que mira fijamente las palabras "el pollo" con las manos sudorosas en las que tiembla un poco el arcoiris del cd pirata. Ramoncín abre un poco la boca. Mira al chaval o más bien la camiseta del chaval. Cierra la boca sin haber dicho nada y baja la cabeza. Y entonces reacciona.
Las manos del ídolo se elevan como las del humano primigenio de 2001, Odisea en el Espacio, y luego las deja caer con tanta fuerza que genera una pequeña explosión de plásticos que afortunadamente no dañán a nadie, salvo al propio ramoncín que se hace un corte en la mano derecha.
Hábilmente usa la izquierda para dar un puñetazo a la mesa y se levanta volcando la silla, hace algo parecido a un grito muy agudo y se da la vuelta directo hacia el guardia de seguridad que le han puesto allí. Con los andares algo rígidos le grita que eche al chaval del cedé falso y se va al baño a meditar.
El guardia echa al tipo, que trata de montar jaleo pero sin oponer demasiada resistencia, solamente cantando mal canciones de Ramoncin y gritando pollo de mierda, cínico y ladino. Durante unos segundos hay transtorno y murmullo en la fila ante el suceso, pero en un momentito el discurrir de los acontecimientos vuelve al autismo habitual en los lugares públicos como el corte inglés.
Al rato vuelve Ramoncín y se sienta otra vez a firmar y no le dirige la palabra a nadie. La gente le da el cede o lo que sea y el lo firma y ellos se van ya que la gente no se atreve a decirle nada con la cara de mala hostia que lleva. Pero sucede que al cabo de unos cinco minutos una chica con pinta de pijilla le da un cedé en el que la portada es como si un niño pequeño o alguien con trastornos hubiera intentado copiar la portada de su disco Miedo a Soñar.
Y ahí ya si que Ramoncín pierde los nervios y grita a la chica y pelean a hostias y ella le rompe el tabique nasal de platino y le provoca una hemorragia. Además el ídolo tiene que apoquinar un dineral porque como todo el mundo ha visto, la primera galleta se la ha dado el.
Pero todo ha sido un sueño.Entre sudores frios y temblor Ramoncín se despierta en su cama tocándose la nariz. Todo ha sido un sueño. Aún aturdido, se mira las manos y piensa: ¿qué diantres ha sido eso? ¡¡si hace 9 años que yo no saco un disco!!
Dedicado a Ramoncino.

FIN