de la inercia deslumbrada de tus pasos
con ese pacto que sellamos al mirarnos
hace un rato mientras fumábamos ahí fuera
hace un rato mientras fumábamos ahí fuera
lo que ha provocado el súbito desplazamiento
de la habitación
de la habitación
unos cuatro metros hacia un lado
por lo que ya no estamos donde estábamos
y en nuestro lugar
dos luces tiemblan con los graves de una canción
y las miramos y reímos
mientras nuestros amigos nos atraviesan.
mientras nuestros amigos nos atraviesan.
2. MONKEY ISLAND
Todo sigue
Todo sigue
y en algún momento
nos paramos
para mirarnos la sombra cosida a los talones
y comprobar si todo sigue bien,
y en ese momento algo se cuela en la fiesta
una sensación nueva
como un rumor de isla
una sensación nueva
como un rumor de isla
que nos inunda los oídos
el sonido del mar rodeándolo todo
palpitar de olas como una señal gigante
palpitar de olas como una señal gigante
de lo lejos que ha queda todo lo demás.
Al darnos cuenta de nuestra lejanía
Al darnos cuenta de nuestra lejanía
aún se siente más la selva y el calor
y entre las sillas,
y entre las sillas,
transparente en el aire
al sonido del bambú
nos balanceamos
un banco de sardinas
nos balanceamos
un banco de sardinas
llueve horizontalmente
en el hielo de cada vaso
en el hielo de cada vaso
y persigue nuestras manos.
El caribe ha traído hasta la playa los restos húmedos
de la foto que alguien ha encontrado. La hicimos ayer por la mañana, antes de la fiesta,
comprando ginebra junto a una señora mayor que mira a cámara.
Nos parece una señal de otro mundo,
eso sí,
totalmente incomprensible ahora.
totalmente incomprensible ahora.
3. EXTERIOR MADRUGADA
Ahora una azotea que amanece
hemos trepado hasta el último mástil
solos con las gaviotas y el viento,
agarrados a una madera a mil metros de altura
dentro de un rato quizá bajemos de la fiesta
pero ellas y ellos tienen en las venas
la vibración del último salto grande
y saben que tiene que ser precisamente ahora,
que más tarde éste ahora se habrá ido
así que cierran los ojos y respiran hondo,
juntan sus manos y de sus corazones
cae una canción pirata
tan antigua como dios
de que caiga suavemente
sobre el vecindario.
de que caiga suavemente
sobre el vecindario.